| 1 cuota de $55.800,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $55.800,00 |
| 3 cuotas de $18.600,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $55.800,00 |
| 2 cuotas de $27.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $55.800,00 |
Tres varietales, un solo recorrido
Este combo está armado con una lógica clara: arrancar liviano, ganar cuerpo a medida que avanza la comida y terminar con los vinos más potentes cuando la mesa ya está en su mejor momento. Si van a abrir las seis botellas en la misma noche o el mismo asado, este es el orden recomendado.
Primera etapa — Lagarde Criolla
La Criolla es el mejor punto de partida. Un varietal histórico y argentino, con perfil fresco, baja graduación alcohólica y mucha fruta. Entra fácil, no cansa y acompaña muy bien los primeros momentos: una picada, un queso, una entrada. Es el vino para cuando todavía hay luz y la tarde recién empieza.
Segunda etapa — La Linda Malbec
Con la mesa caliente y la comida principal en camino, La Linda Malbec toma el relevo. Frutal, accesible y con buen cuerpo sin ser pesado, es el puente perfecto entre la frescura de la Criolla y la potencia del Cabernet. Funciona muy bien con carnes a la parrilla, pastas con salsas o guisos.
Tercera etapa — Trumpeter Cabernet Sauvignon
El cierre más contundente del combo. El Trumpeter Cabernet Sauvignon de Rutini aporta estructura, taninos firmes y complejidad — el tipo de vino que se disfruta cuando ya se comió bien y hay tiempo para saborearlo. Ideal para acompañar los últimos cortes de carne, un queso curado o simplemente para seguir la noche con una buena copa en la mano.
¿Se pueden abrir los seis en una sola noche?
Perfectamente. Con 6 a 8 personas en la mesa, dos botellas por etapa alcanza para que todos prueben sin apuro. La clave está en respetar el orden: Criolla primero, Malbec en el medio, Cabernet al final. Así cada vino aparece cuando tiene sentido y ninguno opaca al otro.
